Capítulo I: Sobre las dudas de los que aman.
Cuando los ríos se secan, que mejor que, otra vez, desplegar el mapa del recuerdo. Allí podremos encontrar nuevamente manantiales efervescentes, sonoros arroyos de imaginación, y ventiscas que recorren la tierra difundiendo el anhelo de expresión que rebulle en el alma artística. De tanto en tanto, una fría ráfaga de memoria congela mi razón y me susurra, y me dice que te mire, y tus ojos me dicen que te han visto llorar.
La pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar, de estar en paz. Mucha gente se asusta porque, cuando aparece, derrumba todas las cosas viejas que se encuentra.
Nadie quiere desorganizar su mundo. Por eso, mucha gente consigue controlar esta amenaza, y es capaz de mantener en pie una casa o una estructura que ya está podrida. Son los ingenieros de las cosas superadas.
Otra gente piensa exactamente lo contrario: se entrega sin pensar, esperando encontrar en la pasión las soluciones para todos los problemas. Descarga sobre la otra persona la responsabilidad por su felicidad, y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado acabó destruyéndolo todo.
Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes era la menos destructiva?

Hola…alguien dijo que cuanto más grande es un hombre tanto mayores son sus pasiones, ahora, si nos dejamos guiar por la pasión también dijo otro que no llegaremos lejos…no sé cuál de las dos actitudes es menos destructiva pero creo que depende de cada uno. Un saludo.
Comentario por Gales — diciembre 9, 2009 @ 3:48 pm |