Si existiera un mundo de tinieblas y otro de luz, uno llegaría a pensar que todos los seres son felices, ya que viven en su hogar. Pero se puede ver un hecho extraño, que contradice toda suposición, supuestamente los seres deberían vivir en pleno apogeo de su existencia, pero no es así, poco a poco se ve como todos los seres se van concentrando en la frontera del mundo, pero sin ser capaces de contactar los diferentes seres entre ellos. Esto es inaudito, en el principio de los tiempos no había nadie en la frontera, al contrario era evitada por las dos razas, simplemente se dedicaban a vivir su vida en su mundo, sin preocuparse por lo demás. Pero un día ocurrió algo, dos seres, uno de cada mundo se encontraron en la frontera, era casi imposible que dos seres de diferentes culturas tuvieran contacto entre ellos, pero esa vez se dieron las condiciones. Los dos seres empezaron a hablar y a relatar todas las maravillas de sus respectivos mundos. Poco a poco, existió una extraña complicidad entre ellos y fueron dejando a sus iguales de lado, su mundo aparte y creando otro paralelo entre ellos. Se palparon, recorriendo sin prisa alguna el relieve curvilíneo del cuerpo contrario; y esto les gusto. Se dejaron llevar ahora ya sin miedo alguno por la pasión y la pasión les descubrió la alegría más grande, que era la de amar y ser amado, la de tocar y ser tocado la de saber que no eres un ser incompleto, sino que tu otra mitad no está en tu cuerpo sino en otro cuerpo que te gusta incluso más que el tuyo.
Los habitantes del mundo de las tinieblas recibieron el nombre de “mujeres” y es que para los habitantes de la luz que se llamaban “hombres”; estas mujeres representaban aún en la unión de ambos mundos, un misterio mayúsculo.

Hola amigo, ¿y lo bien que sienta la luz en medio de las tinieblas?, casi me atrevería a calificarlo de mundo ideal y que lo veamos todos. Un abrazo.
Comentario por Gales — diciembre 27, 2009 @ 3:00 pm |